viernes, 8 de febrero de 2013

“Levanten la mano…los foráneos”



La primera parte


Está  claro que ingresar a la universidad es por sí mismo un cambio importante en nuestras vidas, y el nivel educativo al que nos enfrentamos requiere un mayor esfuerzo y  mayores responsabilidades. Ésto es tan sólo una tajada de todo el “pastel” que tiene que probar un alumno que viene desde otro municipio a cumplir sus anhelos de superación, o en menores casos el de los mismos padres, pero este tópico requiere de otro tratamiento.
Vamos, que te enfrentas a un sin número de experiencias necesarias o innecesarias durante tu estadía en la capital. Empiezas a comprender lo difícil que es soltar la mano de tus padres o de tutores para empezar a andar por ti mismo, nuevamente, tal y como cuando eras bebé, sólo que ahora tus Papás están a miles de metros lejos, por lo que si caes, costará más trabajo levantarse, y después vas aprendiendo a ser precavido, consciente y autosuficiente…vas colocándote justo en el  camino a otro de los sueños más buscados en la Historia de la Humanidad: La independencia. Y si es financiera mejor.
Claro que las dificultades varían dependiendo mucho del nivel económico de los alumnos, pero inherentemente hasta los mejor “acomodados” lo sufren. Tan sólo el hecho de mudarte de Ciudad representa un cambio considerable en tu forma de vida.

Nosotros ‘los de afuera’



No somos los primeros ni los últimos en enfrentar los obstáculos de esta condición, ya desde décadas pasadas muchos lo han sobrellevado, muchos de nuestros maestros, papás o hermanos mayores  son gran muestra de ello…”y los  que faltan".
  Dificultades Económicas. Afortunados  los que reciben su paternal depósito bancario  a tiempo y en forma, porque hay quienes tienen que trabajar para conseguir dinero para comida, la renta o los materiales escolares. En muchos casos pospones el pago de tus colegiaturas y dedicas  ese gasto para la comida. Los trabajos de medio tiempo se vuelven entonces muy valiosos, aunque hay algunos que optan por tocar su guitarra o vender panecillos,  lo he visto y eso es ejemplar.
Este factor es muy importante, pues de aquí se desprenden la mayoría de los obstáculos para un estudiante no radicado en la Capital.
Renta. Me pregunto si hay algún estudiante no citadino que rente  una suite presidencial  para utilizarla como departamento estudiantil.   Creo que no.
 Los indicadores varían, pero en general hay una línea:  entre más cerca de la Unison y en mejores condiciones se encuentre los ‘depas’, el precio es mayor ($2000, $3000,$ 4000, pesos mexicanos). Menor  costo significa condiciones más adversas (distancia, espacio, mal funcionamiento). Así muchos optan por compartir vivienda y  es la mejor opción para distribuir sus  gastos, aunque eso implique sacrificar la comodidad.
Transporte. En muchos casos es el causante del  estrés con el que comienza y acaba la  jornada estudiantil. Largas esperas, camiones que exceden su capacidad de pasajeros, en malas condiciones, larguísimos recorridos, en fin. Es  caso raro que algún estudiante te de comentarios positivos sobre el tema.
Problemas de adaptación. Probablemente sea una situación a la que muchos  se enfrenten. Hay que  convivir con gente que no termina de entender cómo es que en tu pueblo natal no hay una sala de cine, un caffenio,  o un chiltepino´s.  Sólo por ilustrar.
Los temas, la forma de divertirse,   los paradigmas sociales, el lenguaje o hasta la forma de ver la  vida, varia de una localidad a otra, y eso puede complicar a veces las relaciones con los  mismos compañeros de estudio.
El otro problema de adaptación es  al estilo de vida, delimitado en parte  por todas las características antes mencionadas, aúnado a la lejanía del seno familiar, razón por la cual los primeros semestres son de constantes viajes a las ciudades de origen tan pronto llega el viernes, hay incluso quienes se adelantan al jueves, para aprovechar al máximo su “amado pueblo”.
Dificultades  Alimenticias.  Probablemente sea un obstáculo en aparente declive,  debido a la creciente clase media o el ahorro designado por los Padres para la educación de sus hijos, pero seguimos teniendo compañeros que sufren los estragos  de estudiar con hambre y con inseguridad.  Abordaremos este tópico en la segunda parte.
Percibo que son las escuelas públicas las que más reflejan este tipo de situaciones,  sin embargo  requerimos  estudios profundos y con un interés verdadero en apoyar y brindar soluciones al respecto.  
En México , Universidades como Anáhuac e ITAM   cuentan con un comité de Alumnos Foráneos, es  una excelente iniciativa que la Universidad de Sonora también puede aplicar.



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