La primera parte
Está claro que ingresar a la universidad es por sí
mismo un cambio importante en nuestras vidas, y el nivel educativo al que nos
enfrentamos requiere un mayor esfuerzo y
mayores responsabilidades. Ésto es tan sólo una tajada de todo el
“pastel” que tiene que probar un alumno que viene desde otro municipio a cumplir
sus anhelos de superación, o en menores casos el de los mismos padres, pero este
tópico requiere de otro tratamiento.
Vamos, que te enfrentas a un sin
número de experiencias necesarias o innecesarias durante tu estadía en la
capital. Empiezas a comprender lo difícil que es soltar la mano de tus padres o
de tutores para empezar a andar por ti mismo, nuevamente, tal y como cuando
eras bebé, sólo que ahora tus Papás están a miles de metros lejos, por lo que
si caes, costará más trabajo levantarse, y después vas aprendiendo a ser
precavido, consciente y autosuficiente…vas colocándote justo en el camino a otro de los sueños más buscados en la
Historia de la Humanidad: La independencia. Y si es financiera mejor.
Claro que las dificultades varían
dependiendo mucho del nivel económico de los alumnos, pero inherentemente hasta
los mejor “acomodados” lo sufren. Tan sólo el hecho de mudarte de Ciudad representa
un cambio considerable en tu forma de vida.
Nosotros ‘los de afuera’
No somos los primeros ni los últimos en enfrentar los
obstáculos de esta condición, ya desde décadas pasadas muchos lo han
sobrellevado, muchos de nuestros maestros, papás o hermanos mayores son gran muestra de ello…”y los que faltan".
Dificultades
Económicas. Afortunados los que reciben su paternal depósito
bancario a tiempo y en forma, porque hay
quienes tienen que trabajar para conseguir dinero para comida, la renta o los
materiales escolares. En muchos casos pospones el pago de tus colegiaturas y
dedicas ese gasto para la comida. Los
trabajos de medio tiempo se vuelven entonces muy valiosos, aunque hay algunos
que optan por tocar su guitarra o vender panecillos, lo he visto y eso es ejemplar.
Este factor es muy importante, pues de aquí
se desprenden la mayoría de los obstáculos para un estudiante no radicado en la
Capital.
Renta. Me pregunto si hay algún estudiante no
citadino que rente una suite
presidencial para utilizarla como
departamento estudiantil. Creo
que no.
Los indicadores varían, pero en general hay
una línea: entre más cerca de la Unison
y en mejores condiciones se encuentre los ‘depas’, el precio es mayor ($2000, $3000,$
4000, pesos mexicanos). Menor costo
significa condiciones más adversas (distancia, espacio, mal funcionamiento). Así
muchos optan por compartir vivienda y es
la mejor opción para distribuir sus gastos, aunque eso implique sacrificar la
comodidad.
Transporte. En muchos casos es el
causante del estrés con el que comienza
y acaba la jornada estudiantil. Largas
esperas, camiones que exceden su capacidad de pasajeros, en malas condiciones,
larguísimos recorridos, en fin. Es caso
raro que algún estudiante te de comentarios positivos sobre el tema.
Problemas
de adaptación. Probablemente sea una situación a la que muchos se enfrenten.
Hay que convivir con gente que no
termina de entender cómo es que en tu pueblo natal no hay una sala de cine, un
caffenio, o un chiltepino´s. Sólo por ilustrar.
Los temas, la forma de divertirse, los paradigmas sociales, el lenguaje o hasta
la forma de ver la vida, varia de una localidad
a otra, y eso puede complicar a veces las relaciones con los mismos compañeros de estudio.
El otro problema de adaptación es al estilo de vida, delimitado en parte por todas las características antes
mencionadas, aúnado a la lejanía del seno familiar, razón por la cual los
primeros semestres son de constantes viajes a las ciudades de origen tan pronto
llega el viernes, hay incluso quienes se adelantan al jueves, para aprovechar
al máximo su “amado pueblo”.
Dificultades
Alimenticias. Probablemente sea un obstáculo en aparente declive, debido a la creciente clase media o el ahorro
designado por los Padres para la educación de sus hijos, pero seguimos teniendo
compañeros que sufren los estragos de estudiar
con hambre y con inseguridad. Abordaremos
este tópico en la segunda parte.
Percibo que son las escuelas públicas las que más reflejan
este tipo de situaciones, sin
embargo requerimos estudios profundos y con un interés verdadero
en apoyar y brindar soluciones al respecto.
En México , Universidades como Anáhuac e ITAM cuentan con un comité de
Alumnos Foráneos, es una excelente
iniciativa que la Universidad de Sonora también puede aplicar.

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